Tomás de Rocamora, su estrecha relación con Entre Ríos y la fundación de ciudades

Hoy 11 de agosto de 2026, se cumplen 244 años del día en que Tomás de Rocamora, en un informe que elevara al Virrey Juan José de Vértiz y Salcedo, diera el nombre de “Entre Ríos” a lo que es nuestra provincia. Desde el 11 de agosto de 1782, por tanto, se usó habitualmente esta denominación que terminó por imponerse definitivamente.

Rocamora nació en Granada, gobernación de Nicaragua, el 25 de abril de 1740, y tuvo una gran vinculación con Entre Ríos. Es que no solamente impuso el nombre que aún nos distingue, sino que además fundo tres villas que se transformarían en ciudades importantes.

No es casualidad que Vértiz haya aceptado el nombre que decidiera Rocamora para estas comarcas. Ambos se conocían desde tiempo atrás. Rocamora inició su carrera militar y administrativa en Guatemala. Allí conoció a Vértiz, quien tiempo después sería el único Virrey nacido en suelo americano. Previamente Vértiz fue nombrado gobernador de Buenos Aires, y convocó a Rocamora como oficial de la guarnición del Fuerte de esa ciudad. Cuando Cevallos dejó de ser Virrey asumió Vértiz ese cargo, y Rocamora seguía a su lado.

En el año 1782, el nuevo Virrey envió a Tomás de Rocamora a lo que hoy es la provincia de Entre Ríos, que por entonces era considerado un “continente”, ya que estaba rodeada por agua. Ríos y arroyos separaban estas tierras del resto. El objetivo que se le impuso a Rocamora fue el de establecer poblaciones en la zona entre los ríos Uruguay y Paraná.

Rocamora se abocó a la tarea recorriendo primeramente toda la región y analizando los sitios más beneficiosos para crear poblaciones y sin olvidar que serían habitadas por personas, las que tenían que contar con varias cosas a su favor a fin de sobrevivir.

Rocamora iba informando a Vértiz sobre lo que veía. Desde los primeros informes usaba “Continente de Entre Ríos” para denominar la zona que visitaba y recorría. Desde entonces la denominación se impuso hasta nuestros días, aunque la zona se transformó hace muchos años en provincia de Entre Ríos.

Fue Rocamora, por tanto, quien aconsejó al Virrey prestar más atención a este territorio, en el que contabilizó alrededor de 1.200 familias. Por otra parte, vio que la región ubicada sobre el río Uruguay estaba bastante más despoblada. Fue entonces que tomó la decisión de fundar poblaciones en el lugar en que había menos gente, lo que era lógico.

Hay que recordar que en 1749 se llevó a cabo la batalla del Cerro de la Matanza, la que estuvo encabezada por el gobernador de Santa Fe, Francisco Antonio Vera y Mujica, y concluyó con la extinción de los pueblos charrúas y guaraníes allí existentes. Tras esto, a mediados del siglo XVIII, las tierras entrerrianas comenzaron a ser ocupadas por familias procedentes de Santa Fe y La Bajada. Españoles, criollos y portugueses se iban afincando en esa zona. La mayoría de los inmigrantes se situaron a orillas del arroyo Clé, integrando el primer asentamiento que puede considerarse remoto antecedente de Gualeguay. No era el mejor lugar ya que las inundaciones obligaron a la gente a buscar otros sitios. El 19 de marzo de 1783, Tomás de Rocamora fundó “Villa de San Antonio de Gualeguay Grande”, en honor a quien sería su santo patrono, Antonio de Padua. Cuando se fundó, la población sumaba 56 manzanas y albergaba a 150 vecinos.

Rocamora giró luego hacia el Norte y fundó otra población: lo que hoy es Concepción del Uruguay. En realidad, en 1619 había en la zona una población jesuita. El nombre era “Concepción”. Estaba emplazada al Norte del arroyo homónimo y, según se afirma, es la zona donde hoy se asientan los barrios “Puerto Viejo” y “La Concepción”, al Sur de la ciudad. También en ese momento se construyó la primera capilla, lugar que más tarde sería ocupado como cementerio. Tiempo después, más precisamente el 25 de junio de 1783, Rocamora fundó allí la “Villa de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción del Uruguay”. Construyó el cabildo en lo que hoy es el centro administrativo y comercial de la ciudad. En el siglo XIX era comúnmente llamada por el nombre de uno de los arroyos cercanos: Arroyo de la China. Hay quienes afirman que la fundación, en principio, se denominó “Arroyo de la China”, pero por ser la Patrona la Purísima Concepción, se la comenzó a llamar a propuesta de Rocamora, Concepción del Uruguay.

Rocamora no cejó en la tarea de fundar poblaciones y fue así que nació Gualeguaychú. En realidad, antes de que Rocamora llegue al lugar ya existía un asentamiento. Los primeros en habitar el lugar fueron los pueblos chaná, guaraní y charrúa. En el siglo XVII se ubicaron algunos colonos en precarios establecimientos rurales. En 1770 había un asentamiento en derredor de una pequeña capilla, al Sur de la actual Gualeguaychú. Esa capilla, en 1764, sería ascendida a parroquia. Fue después de esto que mencionamos que llegó Rocamora, quien fue recibido por los vecinos. Rocamora estudió la zona donde se ubicaba el asentamiento y, como el mismo era anegadizo, bajo, con muchos pajonales, eligió la zona Norte para erigir la población. Fue así que ordenó la mensura, eligió los lugares públicos y los 85 solares para los primitivos pobladores. Además, eligió el santo patrono y dispuso terrenos para edificios públicos y religiosos. La fundación se realizó el 18 de octubre de 1783. El lugar fue denominado “Villa San José de Gualeguaychú”.

Es innegable la relación de Rocamora con Entre Ríos: dispuso su nombre y creó tres localidades que con el tiempo tomaron gran importancia y ayudaron, de manera decidida, a que la provincia reciba pobladores.

Tomás de Rocamora pensaba seguir con su tarea fundadora, pero su objetivo se vio frustrado cuando el Virreynato cambió su jefatura. En 1784 asumió su cargo el virrey Nicolás Francisco Cristóbal del Campo Cuesta de Saavedra Rodríguez de las Varillas de Salamanca Solís García de Olalla y Sánchez Salvador, marqués de Loreto. Éste dejó sin apoyo a Rocamora, por lo que no fue posible fundar otras villas que ya estaban delineadas. En 1786 Rocamora era reemplazado en su comisión, aunque ocupó otros cargos fuera de Entre Ríos.

Tomás de Rocamora, tras una larga enfermedad, murió en Buenos Aires el 17 de marzo de 1819.