A 18 años de una frase que hizo historia: “Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra”

En la madrugada del 17 de julio de 2008, 4:25 más precisamente, el país escuchó una frase que quedó grabada en la memoria y forma parte de la historia política argentina. La expresó Julio Cobos, entonces vicepresidente de la Nación y presidente del Senado. “Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra” dijo Cobos.

Hay quienes afirman que fue esa frase la marcó el principio de “la grieta”, aunque sin duda hubo antes muchas cosas que fijaron dos veredas claramente diferentes de opinión, pero aquella frase de Cobos quedó marcada a fuego.

Los legisladores discutían la Resolución Nº 125; la crisis del campo. “Mi voto no es positivo, mi voto es en contra”, dijo Cobos marcando una polarización indudable que ordena y explica la política de casi dos décadas.

El Gobierno tenía no pocos problemas. El campo había ganado las rutas y las calles de medio país. Además, había desabastecimiento y el descontento era más que notable. Las palabras de Cobos fueron el cierre de un conflicto que empezó como sectorial y terminó alcanzando a todos. Escaló rápidamente cuando no se lo esperaba y, finalmente, llegó la derrota del oficialismo. Una semana después renunciaba Alberto Fernández, jefe de Gabinete de la presidente Cristina Fernández.

Indudablemente el Gobierno Nacional se equivocó al evaluar lo que podría suceder con aquella Resolución que aumentaba las retenciones al campo y que llevó a un paro, a una confrontación política entre sectores políticos, económicos y sociales. Todo se transformó en blanco o negro, marcando el final de los grises, pero también de la tolerancia y de la convivencia democrática.

Tras 128 días de conflicto y 18 horas de debate, el empate en 36 votos dejó al entonces vicepresidente al frente de su decisión más difícil. Hace de esto 18 años, pero la frase de Julio Cobos caló hondo. “Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra”, dijo el vicepresidente, lo que fue tomado en la Casa Rosada como una traición.

Todos esperaban y lo hacían en todo el país. En la Capital Federal el kirchnerismo se había concentrado frente al Congreso Nacional, y el campo, la oposición y miles de autoconvocados, en Palermo. Pero en todo el país se habían realizado convocatorias porque, como indicábamos, la diferencia estaba planteada claramente.

Las caras visibles del conflicto eran, por el campo, los líderes de la Mesa de Enlace, Luciano Miguens de la Sociedad Rural Argentina, Mario Llambías de Confederaciones Rurales, Eduardo Buzzi de la Federación Agraria y Carlos Garetto de Coninagro. A este grupo se sumó el entrerriano Alfredo De Angelis, por los ruralistas no alineados.

El Gobierno nacional en tanto, mostraba a Cristina Fernández, Martín Lousteau -que había firmado la resolución 125 de retenciones móviles- Néstor Kirchner, ex presidente y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Esa noche se sabía previamente que la votación sería un empate en 36 votos. De manera que la decisión final estaría en manos de Cobos. Ante esto, Cobos recibió a Fernández y pidió que el oficialismo pida un cuarto intermedio, lo que evidentemente no prosperó. La idea de Cobos era, tras el cuarto intermedio, buscar una salida; o sea, algo de manual.

Se votó en el recinto y hubo empate. Cuando eso sucede, por reglamento, hay que volver a votar. Pero los bloques expresaron que no habría discusión, ni se aceptaría cuarto intermedio. Las cartas estaban echadas. Sería Cobos quien tendría que marcar la diferencia. Así surgió la frase: “Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra”.

Años después, Cobos indicaba a Infobae sobre el episodio: “Uno sabe que forma parte del gobierno y es muy difícil encarar una votación de ese tipo en contra. Yo conocía bien la situación y también conocía cómo estaba el país. Era una situación de angustia, porque sabiendo que el tema se solucionaba, no solucionarlo era un capricho. Y yo sabía que si votaba de otra manera -es decir votaba a favor, o positivo- el desenlace podría haber sido de mucho riesgo social. Estaba en riesgo la paz social y la situación obviamente era complicada. No era para que yo diera un discurso altanero, diciéndoles “vieron les dije que esto no iba a prosperar”. La verdad que no cabía. Era consciente de esto. Ese discurso reflejaba un estado emocional. Todos estábamos compungidos. Varios senadores me vinieron a ver, inclusive una senadora del Frente para la Victoria, que me pidieron custodias en sus casas, porque vivían en zonas de campo, temían por su seguridad. En el caso mío no era miedo, era angustia por la situación de un conflicto innecesario. A mi modo de ver, porque había gobernado una provincia, sabía hasta cuándo podés tensar las cosas. Era eso, que la peregrinación iba por dentro mío”.

PRESIDENTE Y VICE. Cristina Fernández mantuvo con Julio Cobos, después del voto no positivo, una relación meramente institucional.

Lo cierto es que el conflicto de la Resolución Nº 125 quedó como un metro patrón de comparación, aunque no se volvió a vivir un conflicto de esa naturaleza. ¿Aprendimos de aquello?. Esa es la respuesta que se necesita. Sin duda no se aprendió a consensuar, algo elemental en la política.

“Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra”. Una frase que hizo historia.