Argentina llegó a los cuartos de final del Mundial 2026 con una remontada que ya ocupa un lugar propio en la historia de la competencia. Después de estar 2-0 abajo ante Egipto a falta de doce minutos, la Scaloneta convirtió tres goles para ganar 3-2 y establecer una marca que ningún equipo había logrado antes: remontar una desventaja de dos tantos en una instancia de eliminación directa, dentro de los 90 minutos, con el marcador adverso en el minuto 78. Además, la Scaloneta nunca había ganado un partido tras comenzar 0-2. La pregunta que queda flotando, con el equipo de Lionel Scaloni todavía con vida en el torneo, es cuántas barreras más puede derribar para quedarse con el tan ansiado título.
La victoria en Atlanta no fue solo un resultado, Argentina rompió su propio récord histórico al ganar por primera vez un partido de Copa del Mundo después de ir perdiendo al término del primer tiempo. La única situación comparable había ocurrido en la semifinal de Italia 1990 frente al local: el equipo perdía 1-0 al descanso, empató 1-1 y avanzó por penales, aunque ese encuentro figura oficialmente como empate. La estadística marcaba 10 partidos, con el antecedente mencionado y otras 9 derrotas. Ante Egipto, en cambio, no hubo ambigüedad, fue una remontada completa.
El gol que selló la clasificación llegó con la firma de Enzo Fernández, cuyo cabezazo a los 91 minutos y 55 segundos se convirtió en el tanto de la victoria más tardío anotado por un futbolista argentino en tiempo reglamentario de un Mundial.
Ese mismo gol pasó a la historia por otro motivo: fue el gol número 3.000 en la historia de las Copas del Mundo. Antes de ese remate, cuando Cristian Romero descontó a los 79 minutos, las chances de victoria para Argentina eran del 0,6 por ciento, de acuerdo con los registros de Opta.

La remontada también permitió que la Albiceleste alcanzara otra marca colectiva: 11 partidos consecutivos marcando al menos dos goles, igualando el récord que Uruguay había establecido entre los Mundiales de 1930 y 1954.
El invicto del equipo en la competencia se extendió a 11 partidos —nueve triunfos y dos empates—, la racha más larga de la Selección Argentina en la historia del torneo. A ese registro se sumaron nueve victorias consecutivas frente a seleccionados africanos en Copas del Mundo y nueve triunfos en los últimos once partidos de eliminación directa.
Como si todo eso fuera poco, Lionel Messi ante Egipto llegó a 31 partidos disputados en Copas del Mundo, la cifra más alta de toda la historia de la competencia. Cristiano Ronaldo aparece segundo con 27, seguido por Lothar Matthäus con 25 y Miroslav Klose con 24.
El capitán argentino también convirtió su gol número 21 en Mundiales, una marca que lo mantiene como el máximo goleador histórico de la competencia, por encima de Kylian Mbappé (20), Klose (16) y Ronaldo (15). Además, extendió su racha a nueve partidos consecutivos de Copa del Mundo con gol, una cifra sin antecedentes en el torneo. Desde los octavos de final de Qatar 2022, convirtió en seis encuentros consecutivos de eliminación directa, otro registro sin precedentes, indicó Infobae.

