El estudio de nivel y el trabajo que la realidad impone tendrían que estar unidos

El estudio de nivel y el trabajo que la realidad impone tendrían que estar unidos de alguna manera. Sería muy importante que existiera una vía de unión entre ambos. El estudio tendría que ser la preparación para cubrir un puesto en el mercado laboral, en la oferta de trabajo existente y, fundamentalmente, en las necesidades que la realidad exige en lo atinente a diferentes tareas.

Lamentablemente no siempre sucede. Lo que hoy se nota a primera vista es que existe una brecha entre la educación y el mercado laboral. Esto es así al punto que las carreras más elegidas suelen diferir de los roles más demandados por las empresas y por la sociedad.

Lógicamente, el estudio sigue siendo clave para el desarrollo profesional, ya que incrementa la productividad y el acceso a mejores ingresos a largo plazo. Pero hay cosas que han cambiado.

Hoy, el mercado valora cada vez más las habilidades concretas certificadas mediante tecnicaturas o cursos breves, ya que permiten una inserción más rápida. En este grupo se distinguen los oficios de distinta índole y siempre necesarios.

Los conocimientos relacionados a los medios digitales y más recientemente a la inteligencia artificial, tienen no solo un futuro, sino un presente laboral muy promisorio.

Convengamos que encontrar empleo es cada día más difícil, y que el mismo esté muy bien remunerado para permitir lograr una vida digna y segura puede ser poco menos que milagroso para un porcentaje muy alto de jóvenes.

Las opciones mejoran cuando uno tiene mayor nivel de educación, pero ya es imprescindible que los conocimientos sean de alto nivel. Un título profesional ya no es un sello de garantía para trabajar en un tema. Y esto es así, al punto que hay ofertas laborales que no se cubren ante la imposibilidad de encontrar gente con las habilidades necesarias para desempeñar ese trabajo. Algunos no tienen títulos, otros lo tienen pero las habilidades escasean.

Los jóvenes enfrentan un reto complicado. Si la educación es importante pero no una garantía de hallar trabajo, la situación empeora cuando se les exige experiencia en la actividad.

De manera que muchos cursan carreras que son día a día menos necesarias, no tienen conocimientos de alto nivel y carecen de experiencia. ¿Se puede revertir esto?

Es de estimar que los estudios deben estar, como indicábamos al principio, relacionados con las necesidades que el mercado plantea. Los jóvenes tienen que contar con esta información antes de elegir una carrera. En este marco se verá que hay carreras que hasta hace poco no existían, pero ahora son indispensables. Como ejemplo citamos Licenciatura en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos, Licenciatura en Ciencias del Comportamiento, Licenciatura e Ingeniería en Biotecnología, Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables, y hay más.

Hay que admitir que hay ciertos trabajos que van perdiendo peso y otros que nacen con la demanda que la tecnología, la ciencia y la sociedad misma imponen.

En este marco y según lo informado por Argentinos por la Educación, 8 de cada 10 jóvenes quieren seguir estudiando tras la secundaria, pero solo la mitad lo hace. Hay grandes disparidades de expectativas y de oportunidades educativas y laborales para los jóvenes de distintos niveles socioeconómicos. En la franja etaria de 19 a 25 años, el 38 por ciento estudia y el 38 por ciento trabaja. A esa edad, el 26 por ciento de los argentinos no terminó la escuela.

En el último año de secundaria, el 85 por ciento de los estudiantes afirma que planea seguir estudiando y el 65 por ciento dice que quiere trabajar luego de terminar la escuela. Sin embargo, muchos no logran concretar esos planes: entre los jóvenes de 19 a 25 años, solo 4 de cada 10 (38%) estudian y 4 de cada 10 (38%) trabajan, habiendo terminado la secundaria. Hay quienes no estudian y tampoco tienen trabajo y los que logran trabajar raramente tienen un puesto de alto nivel, ya que lo que aprendieron no se condicen con las necesidades actuales.

Es, por tanto, indispensable, lograr trazar ese camino que una el estudio de nivel con las necesidades laborales. Por otra parte, es menester que todos tengan la posibilidad concreta de cursar esos estudios de nivel. ¿Parece una utopía?, tal vez, pero es necesario, al menos, intentarlo.