Osvaldo Dragún, un entrerriano que el teatro nacional recordará siempre

Osvaldo Dragún nació el 7 de mayo de 1929 en Colonia Berro, cerca de San Salvador, una de las tantas colonias de judíos dedicados a la agricultura, colonias que caracterizaron a los famosos gauchos judíos que inmortalizara Alberto Gerchunoff en su obra.

Este entrerriano fue dramaturgo, fue también uno de los impulsores de Teatro Abierto, dirigió la Escuela de Teatro de Latinoamérica y el Caribe con sede en La Habana (Cuba) y fue también director del Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires.

Dragún desarrolló un teatro comprometido socialmente. En 1943 se trasladó a Buenos Aires, donde desarrolló su actividad en el Teatro Popular Fray Mocho.

En el año 1956 estrenó su primera obra, “La peste viene de Melos”, sobre la invasión a Guatemala realizada en 1954 y organizada por la CIA, a fin de derrocar a Jacobo Arbenz Guzmán, presidente electo democráticamente, por oponerse a los intereses de la United Fruit Company. (En el año 2003 la CIA desclasificó doce mil ochocientos cincuenta documentos archivados, lo que da una muestra de la gran cantidad de inteligencia documentada que hubo para el golpe de estado en Guatemala). Dragún dio a esta obra un tratamiento tal que sirviera como reflexión sobre la sociedad y los comportamientos individuales del presente.

Dragún puso su atención sobre personajes cotidianos y situaciones de la vida diaria. Su obra “Historias para ser contadas”, escrita en 1957, está compuesta por cuatro situaciones; una de ellas, “Los de la mesa 10”, que fue llevada al cine, es el título más conocido del autor.

En 1961 Dragún salió de Argentina para trabajar en Cuba, México, Perú, Colombia y EEUU.

En 1962 obtuvo el premio “Casa de las Américas” por su obra “Milagro en el mercado viejo”. En 1966 volvió a obtener este premio por su obra “Heroica de Buenos Aires”.

Rescató el antiguo “Teatro del Pueblo” y levantó el “Teatro de la Campana”. A partir de 1981 fue uno de los protagonistas del Movimiento Teatro Abierto, que fue una importante agrupación de artistas que se formó contra la dictadura militar y logró una amplia influencia en la población (Este movimiento comenzó a trabajar en el Teatro del Picadero, el que fue mandado a quemar por el gobierno militar. El movimiento de teatro se trasladó entonces al Teatro Tabarís).

En Teatro Abierto Dragún estrenó “Mi obelisco y yo” en el año 1981; “Al vencedor” en 1982 y “Hoy se comen al flaco” en 1983.

En 1988 creó y dirigió la escuela de Teatro de Latinoamérica y el Caribe, con sede en La Habana (Cuba).

El 1 de septiembre de 1996 se trasladó de México a Buenos Aires para aceptar la dirección del Teatro Nacional Cervantes. Desde esa función organizó el Maratón del Teatro Nacional Cervantes y el Encuentro Iberoamericano de Teatro.

Dragún murió en Buenos Aires el 14 de junio de 1999, dejando una gran producción.

Enrique García comentaba a quien esto escribe que Dragún estuvo varias veces en Basavilbaso, acompañando a Lucho Schuarman (de quien era su cuñado) en los hermosos y recordados ensayos del Teatro Independiente Mascarada, allá por la década del 60 al 70.

Por su parte, Américo Schwarman, licenciado en Filosofía, periodista, escritor, docente, nos recordó que Dragún fue el principal impulsor, junto al ya mencionado Lucho Schuarman, del notable Taller Latinoamericano de Teatro que se realizó en Concepción del Uruguay a lo largo de un mes inolvidable en 1992.