Ocurrió el 11 de septiembre de 1852. Buenos Aires hervía. Los porteños se oponían a las intenciones de Justo José de Urquiza tras su triunfo de Caseros. Rosas era un recuerdo para los porteños, ya que tras la derrota de Caseros, con sus dos hijos y su nieto se embarcaron el 4 de febrero de 1852 en la nave de guerra inglesa “Locust”, para luego pasar al “Centaur”, embarcación que levó anclas el 9 de febrero desde el puerto de Buenos Aires y ya frente a Montevideo, Rosas, sus familiares, dos sirvientes y otras cinco personas fueron transbordados al “Conflict”, vapor que finalmente los trasladó a Inglaterra.
De manera que quien fuera autoridad por años ya no estaba, pero eso no significó que los porteños acepten las intenciones de Urquiza de sancionar una Constitución para todo el país. La dirigencia porteña, a diferencia del resto, pretendía imponer condiciones a fin de mantener la preeminencia política y económica que tuvieran durante tantos años.
La resultante fue la separación. Buenos Aires se negó a formar parte de la Confederación Argentina, por lo que ésta dispuso como capital a Paraná, capital entrerriana.
Buenos Aires fracasó también en sus intenciones de llevar las ideas separatistas a otras provincias. Para ello organizó dos expediciones. Una estaba comandada por el general José María Paz y el objetivo era, en principio, Córdoba. La otra apuntaba a Entre Ríos, para lo que creó una fuerza al mando del general Juan Madariaga y del entrerriano coronel Manuel Hornos.
Las fuerzas del general Paz no lograron pasar de San Nicolás. Hornos y Madariaga, en tanto, intentaron hacer pie en Entre Ríos, pero sin éxito. El 21 de noviembre de 1852, las fuerzas comandadas por Madariaga fracasaron. Hornos y su tropa también. En Arroyo de la China, el coronel Ricardo López Jordán hizo frente a los porteños y los venció. El jefe entrerriano formó un grupo que incluso sumó a estudiantes del Colegio de Concepción del Uruguay, fundado por Urquiza el 28 de julio de 1849, para defender la provincia, y con ello el Congreso Constituyente que Urquiza impulsaba.
Hornos se vio obligado a rendirse en la frontera con Corrientes. Pero aún creía que tenía alguna chance, ya que el gobernador Juan Pujol le había prometido ayuda, pero a la vista de los sucesos lo obligó a rendirse. Hornos fue a Brasil y luego volvió a Buenos Aires.
De esta manera, las intenciones porteñas de entorpecer la reunión del Congreso Constituyente en Santa Fe, quedaron sin efecto.
La intentona de los hombres del gobierno de Buenos Aires había fracasado. El Congreso General Constituyente, que iba a dar forma a lo pactado en San Nicolás, se reunió sin la asistencia de los representantes de Buenos Aires en noviembre de 1852.
El 1 de mayo de 1853 fue sancionada la Constitución que fuera juramentada el 9 de julio de ese año. Trece provincias firmaron. Buenos Aires no lo hizo.
Como es sabido, para redactar la Constitución se tuvo en cuenta los antecedentes de los acuerdos entre provincias y reglamentos redactados desde el año 1810 en adelante. También se consideró el contenido de las constituciones anteriores de 1819 y 1826. Asimismo, los constituyentes tomaron como modelos las constituciones de otros países y destacadas obras de la época como “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina” y “Proyecto Constitucional”, obras éstas de Juan Bautista Alberdi, entre otros trabajos.
Al promulgar la Constitución, Urquiza dijo: “Álcese, pues, bien alto la Ley Nacional y sea de todos profundamente respetada, puesto que a mí me ha cabido el deber de hacerla ejecutar”.
Alberdi escribió: “La Constitución Nacional es la madre de todas las leyes. Es decir que todo el ordenamiento jurídico de la Nación debe estar en concordancia con ella, tanto en su contenido como en su procedimiento de sanción y promulgación, para poder aplicarse”.
