El 1 de octubre de 1860 se promulgó la Constitución Nacional de 1853 con las modificaciones realizadas por la Convención Reformadora que se había reunido en Santa Fe el 14 de septiembre. Llegar a este punto no fue sencillo.
La Constitución Nacional nació a partir del enfrentamiento entre Justo José de Urquiza y Juan Manuel de Rosas. Ambos gobernadores -el primero de Entre Ríos y el segundo de Buenos Aires-, aunque no hay que olvidar que Rosas ostentaba un poder político y económico que no tenían los gobernadores del resto del país.
El 1º de mayo de 1851 Entre Ríos emitió un decreto conocido como el Pronunciamiento de Urquiza, en el cual se aceptaba la renuncia del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, a la conducción de las relaciones exteriores, y reasumía esas funciones para su provincia. Aquí vale apuntar que Rosas presentaba su renuncia a esta responsabilidad a sabiendas que el interior no la aceptaría, pero en 1851 Entre Ríos hizo lo que el bonaerense no esperaba.
El conflicto era, en principio, económico: Entre Ríos venía reclamando la libre navegación de los ríos. Esto no era un capricho, sino que el objetivo era poder exportar sin tener que pasar por Buenos Aires. A Buenos Aires no le convenía esto.
Vale recordar que Rosas era un poderoso estanciero que fue proclamado gobernador y capitán general de Buenos Aires en 1829. En 1832 fue reemplazado por Juan Ramón Balcarce, pero en 1835 volvió al poder, manteniéndose en él hasta la Batalla de Caseros ocurrida el 3 de febrero de 1852. Tras la derrota, Rosas se exilió en Inglaterra, más precisamente en la chacra de Burgess, cerca de Southampton.
Rosas se opuso sistemáticamente a la organización nacional y a la sanción de una constitución, porque ello hubiera significado el reparto del dinero proveniente de la Aduana y la pérdida de la hegemonía porteña. Como apuntábamos, las diferencias entre Rosas y Urquiza eran económicas, no solamente políticas e institucionales.
Luego de Caseros, con el triunfo en manos de Urquiza, se realizó una Convención que redactó la Constitución. Buenos Aires no participó ya que se separó del resto de las provincias el 11 de septiembre de 1852. Y esto fue así porque las clases predominantes porteñas pretendían imponer al resto de las provincias condiciones en su favor, algo que el interior no aceptaba. De manera que el resto de las provincias se reunieron en el Cabildo de Santa Fe, y se dedicaron a redactar el texto constitucional.
La sanción de la Constitución Nacional se produjo el 1° de mayo de 1853, y el 9 de julio del mismo año fue jurada por todas las provincias. En la Carta Magna se adoptó el sistema republicano, representativo y federal, tal las pretensiones de la mayoría. Más allá de las reformas, la Constitución de 1853 es la base del ordenamiento jurídico que rige en el país.
Teniendo en cuenta esta Constitución fue que se constituyó el primer gobierno nacional que tuvo autoridad sobre casi todas las provincias desde la denominada Anarquía del Año XX.
Mientras tanto, Buenos Aires se mantuvo separada del resto de la Confederación Argentina hasta 1859. En 1860, tras la Batalla de Cepeda (23 de octubre de 1859), el Pacto de San José de Flores (11 de noviembre de 1859) y la inclusión de ciertas reformas, Buenos Aires se sumó a la que de allí en más pasó a llamarse Nación Argentina. Esto haría que muy lentamente fueran terminando las guerras internas, lo que se logró recién en 1880.
En suma, la idea de Urquiza se concretó en el objetivo de conformar una nación federal y republicana.
El 1 de octubre de 1860 se promulgó la Constitución Argentina de 1853 con las modificaciones introducidas en la Convención Reformadora reunida en Santa Fe el 14 de septiembre del mismo año. La jura se realizó en Buenos Aires el 21 de octubre de 1860.
Fue esta la primera modificación que sufriera la ley mayor de Argentina tras su sanción en 1853, siendo la consecuencia de un importante proceso histórico, con efectos en lo jurídico, en lo político y en lo institucional.
No pocos historiadores no hablan de la Constitución de 1853, sino que lo hacen mencionando la Constitución de 1853/1860.
Hay muchos puntos de importancia en esta Constitución reformada, aunque mencionaremos solamente algunos, a saber: se federalizó la Capital, se suprimió el requisito de revisión de las constituciones provinciales por parte del Congreso Nacional; se abolió definitivamente la esclavitud; se implementó la libertad de prensa plena; la prohibición de la injerencia federal en las cuestiones de cada provincia; la separación de la justicia federal de las justicias provinciales; será la Nación la que legisle sobre las aduanas exteriores; fijó las facultades del Poder Ejecutivo Nacional, entre otras muchas cosas de valía.
Lo real es que se logró una Constitución de contenido federal, integrador y definitiva. Pero además y esto no es un punto menor, se conformó el Estado argentino, ya que todas las provincias quedaron unidas bajo el amparo de su Constitución Nacional.
En tanto, Urquiza presidió el país entre 1854 y 1860. Tal lo marcaba la Constitución, el mandato duraba seis años. Muchos investigadores sostienen que tenía poder para continuar, pero no lo hizo. Cumplió la ley mayor por él impulsada. Su sucesor fue Santiago Derqui.
