La Guerra del Chaco es la denominación. Paraguay y Bolivia los contendientes. El conflicto bélico más importante de Sudamérica durante el siglo XX, se libró entre el 9 de septiembre de 1932 y el 12 de junio de 1935.
La guerra entre Paraguay y Bolivia podría llamarse, en realidad, la guerra por el petróleo, ya que se creía que en dicho territorio había reservas. Esto se desmintió muchos años después. En el momento y por esta suposición, Estados Unidos dio apoyó militar y económico a Paraguay, y Gran Bretaña hizo lo mismo con Bolivia.
Además, hubo empresas que expusieron sus fichas para que estos dos países se maten entre sí, sin sacar rédito alguno, endeudándose de manera escandalosa, perdiendo miles de vidas y sufriendo un sin fin de penurias.
Por otra parte, esta guerra estuvo unida a la Argentina, y lo estuvo porque un argentino, Carlos Saavedra Lamas, jugó un papel fundamental para que este absurdo enfrentamiento armado termine. Por eso, Saavedra Lamas recibió el Premio Nobel de la Paz, en el año 1936.
La guerra
La guerra se desarrolló entre 1932 y 1935 entre dos países pobres de toda pobreza: Bolivia y Paraguay. A pesar de esto, los habitantes de ambos países -que se contaban entre los más pobres del mundo- lucharon empleando el armamento más moderno de la época, anticipándose a algunas de las técnicas y estrategias que se emplearían entre 1939 y 1945, cuando se llevó a cabo la Segunda Guerra Mundial.
En la guerra sudamericana perdieron la vida 90 mil hombres según datos oficiales. Los observadores extranjeros aseguraban que murieron 150 mil personas. Estos números asustan e indignan, pero se hacen mucho más importantes si se piensa la cantidad de habitantes que por entonces sumaban ambos países.

Como apuntábamos, la inmensa mayoría de los habitantes de ambos países vivían en la pobreza más terrible, sin embargo, las dos naciones se endeudaron de una manera escandalosa para hacer la guerra. No lo hicieron para curar, alimentar o educar a su gente; no, lo hicieron para ir a la guerra. ¡Increíble!. Se endeudaron comprando armamentos, en cifras que les resultaría imposible de pagar. Esa deuda aún hoy tiene consecuencias.
El petróleo
¿Por qué pelearon ambos países? El dato que más se ha manejado y no se desmintió es el interés por el petróleo, más allá que los antecedentes y causas de la guerra sean complejos.
Cuando Bolivia y Paraguay se volvieron estados independientes heredaron de la época colonial una vaga determinación de los límites de esa zona inhóspita y despoblada por lo que tuvieron que fijar sus respectivas jurisdicciones de acuerdo con documentos muchas veces contradictorios o mediante el trazado de líneas geodésicas.
Los cuatro tratados de límites que se acordaron entre 1879 y 1907 no fueron aceptados definitivamente por ninguna de las partes.
Cuando Bolivia perdió la salida al océano Pacífico, como consecuencia de la Guerra del Pacífico (1879), esa región adquirió un valor estratégico para ese país: la ocupación del Chaco Boreal fue necesaria para salir al océano Atlántico por el río Paraguay. Ambos países realizaron pocas expediciones al Chaco.

Otra causa fue la supuesta existencia de petróleo en el subsuelo chaqueño que la Standard Oil ya extraía en sus bordes serranos. Esa empresa había fracasado en su intento por sacar el petróleo boliviano por un oleoducto en territorio argentino hasta la refinería que tenía una subsidiaria suya sobre el río Paraná quedándole como única opción cruzar por el Chaco Boreal hacia el río Paraguay, lo más al sur posible.
Bolivia
De lo que no hay duda, por tanto, es que la Standard Oil of New Jersey quería el petróleo del Chaco. Esta empresa había llegado a Bolivia en la década del 20 y en poco tiempo comenzó a manejar varios hilos en la economía del país latinoamericano. Hay que recordar que en la Bolivia de entonces, el pueblo originario era esclavo y carecía absolutamente de derechos. Ni siquiera se le permitía hablar en su lengua ancestral si estaban cerca de un hombre blanco. Era un país feudal, con una clase dominante muy fuerte.
De manera que, en aquella Bolivia, se unieron los intereses de los ricos que manejaban el país, los que necesitaban mantener el orden feudal, mantener al gobierno que les convenía y conquistar un territorio. Esto último era conveniencia de la Standard Oil. Los otros motivos no interesaban a los empresarios; sólo querían el petróleo del Chaco.
Paraguay
Por su parte, Paraguay era tan pobre como Bolivia. Había sido la nación más avanzada de Latinoamérica, hasta que la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) la destruyó totalmente.

Aquí, al momento de pergeñarse el enfrentamiento entre bolivianos y paraguayos, la Royal Dutch Shell, el trust petrolero inglés, armó al Paraguay para el enfrentamiento.
Hace 93 años
Bolivia y Paraguay luchaban por el petróleo. Los paraguayos eran el elemento de choque de la empresa inglesa y los bolivianos lo eran de la empresa norteamericana.
Debemos pensar, por tanto, que la guerra entre Bolivia y Paraguay, igual que lo fuera la Guerra de la Triple Alianza, fue una de las etapas más claras del proceso de usurpación que se llevara a cabo en América del Sur.
Bolivia perdió la guerra y, por supuesto, el pueblo terminó peor de lo que estaba. En Paraguay, en tanto, donde la guerra tuvo resultados opuestos a los de Bolivia, sirvió como basamento para un proceso de militarismo que se adueñó del poder y que terminó causando tanto o más daño que la propia guerra.
El 21 de julio de 1938 se firmó el Tratado de Paz, Amistad y Límites entre Paraguay y Bolivia, en Buenos Aires. La guerra había terminado finalmente.

Es importante analizar estos temas, profundizarlos y conocer causas y efectos. Es necesario, en suma, conocer la historia para poder saber a ciencia cierta por qué somos como somos, por qué vivimos como vivimos, por qué pasamos lo que pasamos, etc.
Es necesario recordar este hecho lamentable, porque si bien Bolivia había desatado una ofensiva en diciembre de 1932, Paraguay esperó la tarea de otros países que pretendían evitar el enfrentamiento armado, lo que no se logró y el 10 de mayo de 1933, hace 92 años, Paraguay decidió declarar formalmente la guerra a Bolivia.
Saavedra Lamas
Es necesario mencionar también a Carlos Saavedra Lamas. Este argentino fue un político, diplomático y jurista. Fue bisnieto del Cornelio Saavedra, el presidente de la Primera Junta de Gobierno. Se desempeñó como diputado y Ministro de Justicia e Instrucción Pública (1915) y de Relaciones Exteriores (1932-1938) durante la presidencia de Agustín Justo.
En 1936 recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor en pro de la paz en general, pero en particular por haber inspirado el Pacto Antibélico Saavedra, que fue firmado por 21 naciones y que se convirtió en un instrumento jurídico internacional, además de su papel como mediador para finalizar la guerra del Chaco que enfrentó a Paraguay y Bolivia.
Fue Saavedra Lamas quien convocó a la Conferencia de Paz de Buenos Aires para detener el conflicto.
Saavedra Lamas murió el 5 de mayo de 1959 a los 80 años.
Ni vencedores ni vencidos
No hubo una victoria como tal para ninguno de los beligerantes en los documentos firmados, porque el acuerdo entre Paraguay y Bolivia hablaba de un armisticio. Ortiz cita al investigador y conocedor de la historia de la contienda chaqueña, José Luis Martínez Peláez -citado por el sitio digital del medio paraguayo La Nación- para precisar que “las hostilidades cesaron por la firma del protocolo del 12 de junio de 1935, pero lo hicieron por imperio de un armisticio, no por efecto de la aniquilación del Ejército boliviano. Dice el Capítulo V del Protocolo de Paz del mes de junio de 1935: “En homenaje a los sentimientos de humanidad de los beligerantes y mediadores, quedan suspendidos los fuegos a partir del día 14 de junio a las doce horas (meridiano de Córdoba)”.
Agrega que “no hubo pues más victoria militar que la expulsión del Chaco de los bolivianos, ya que al final de la guerra su ejército estaba aún en condiciones de seguir combatiendo”. Por tanto, a decir de Martínez Peláez, “la guerra se suspendió y no hubo vencedores ni vencidos. De allí que fue necesario acudir a una negociación posterior, no solo para darle final jurídico a la guerra por un tratado de paz, sino que había que poner fronteras territoriales para ambos países”.
El Protocolo de Paz firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935 establecía el cese definitivo de las hostilidades sobre la base de las posiciones de los beligerantes; se adoptaron medidas de seguridad para evitar la reanudación de la guerra y se ratificaba a su vez la Declaración del 3 de agosto de 1932, que decía que “las conquistas territoriales logradas por la violencia no serán reconocidas por los firmantes de la declaración”.
Además, una conferencia de paz debía ser convocada para resolver el diferendo entre Paraguay y Bolivia en caso de no llegar a un acuerdo por medio de un procedimiento de arbitraje. Entonces, el 14 de junio de 1935, a las 12:00 am, cesó el fuego en todo el frente de guerra, narra el historiador.
