Día Mundial para la Prevención del Suicidio: en Argentina 9 personas por día se quitan la vida

El objetivo general de este día es crear conciencia sobre la prevención del suicidio en todo el mundo.

El suicidio es un evento que afecta de manera global a las familias, a las comunidades y a los países. Cada año, a nivel mundial, se suicidan cerca de un millón de personas. Esto equivale a una persona pierde la vida cada 40 segundos.

El suicidio ocurre principalmente en personas jóvenes, es la segunda causa de muerte en personas de 15 a 29 años.

Las investigaciones muestran que más del 95 por ciento de las personas que se suicidan tienen depresión u otro trastorno mental, de ahí que la atención temprana de la depresión puede prevenir intentos de suicidio o su consumación.

En Argentina, de acuerdo con el último reporte del Ministerio de Salud (Estadísticas Vitales. Información Básica, publicado en diciembre de 2024), en 2023 se registraron 3.488 muertes por suicidio, lo que representa un promedio de 9 personas por día aproximadamente.

Pero las cifras no alcanzan para dimensionar el problema: cada pérdida deja tras de sí una red de familiares, amigos y comunidades profundamente afectadas, multiplicando el dolor y subrayando la magnitud de este desafío en salud pública.

Las causas

La pregunta sobre las causas del suicidio lleva años en el centro de la investigación. No existe una única explicación: se trata de un fenómeno complejo donde interactúan factores biológicos, psicológicos y sociales.

La depresión y otros trastornos mentales son un componente frecuente, pero también inciden situaciones de sufrimiento acumulado como el desempleo, la violencia, el abuso de sustancias o la falta de redes de apoyo.

A esto se suman determinantes sociales más amplios, como la desigualdad y las dificultades en el acceso al sistema de salud.

Comprender esta multicasualidad es fundamental para evitar explicaciones y abordajes simplistas y diseñar estrategias de prevención más efectivas, que como prioridad requieren la intervención organizada no solo del sistema de salud, sino también del sistema educativo, del ámbito laboral y de las comunidades.

La prevención de suicidio es posible

Un punto central en la prevención es derribar algunos de los mitos que todavía persisten y que, lejos de ayudar, refuerzan el silencio y las barreras para pedir ayuda.

¿Es verdad que quien dice que quiere quitarse la vida en realidad no lo hará?. ¿Hablar de suicidio puiede “contagiar” la idea?. La respuesta rotunda a estas preguntas es no.

Sabemos que una cantidad considerable de personas que tuvieron un intento de suicidio dieron algún aviso o comunicaron sus intenciones previamente, y esas señales son una oportunidad para intervenir.

El mito del contagio, en tanto, genera silencio, y el silencio es lo que impide que las personas pidan ayuda. Acercarse a una persona con responsabilidad y empatía salva vidas.

En cambio, hay dos preguntas clave que pueden orientarnos en dirección a la prevención:

¿Qué señales de alerta debemos reconocer en un ser querido?

Aislamiento, desesperanza, cambios bruscos en la conducta y mensajes vinculados con la propia muerte. Son pedidos de ayuda que no debemos minimizar; por eso, ante estas situaciones debemos pedir ayuda de manera inmediata.

¿Qué puede hacer alguien que está en crisis o un familiar preocupado?

Dentro de lo posible, no asustarse: muchas veces el miedo nos aleja, indica Infobae. Es importante mantener la calma, acompañar a la persona y organizar juntos la búsqueda de ayuda inmediata. Acudir a un centro de salud, a un profesional de salud mental, y nunca dejar sola a la persona en crisis.

Lo que sí sabemos es que los tratamientos, tanto farmacológicos como psicoterapéuticos, han demostrado ser útiles en estas situaciones. Facilitar el acceso oportuno al sistema de salud -ya sea a salud mental o a cualquier profesional de la salud- es fundamental para que la persona llegue al especialista indicado.