(Editorial)
De manera permanente no poco vecinos de Chajarí hacen pública su preocupación debido a los accidentes de tránsito, a la velocidad con la que circulan algunos vehículos, a los estacionamientos indebidos y, en suma, al incumplimiento de las normas legales.
Es lógico suponer que quienes conducen un vehículo conocen las normas de tránsito vigentes, al igual que lo que se indica en la Ley Nº 24.449 que marca las pautas sobre el tránsito en el país, pero más allá de esta suposición, a la luz de los hechos vemos que si se conocen las normas muchas veces no se las respeta.
Más allá de lo que indica la ley, es innegable que el número de vehículos que circula día a día por la ciudad es muy alto y no todos circulan con la corrección que es menester.
Cierto es que en la Ley 24.449 se considera en el inciso b) del artículo Nº 39, la imposición a los conductores de un deber genérico de cuidado y prevención adecuado a los riesgos propios de la circulación; y también en el artículo Nº 64 de la norma dispone el deber de evitar daños como consecuencia de la circulación, pero esto no es suficiente para evitar accidentes, lo que se evidencia en los hechos.
La función del semáforo es, desde el momento en que se inventó, un elemento muy importante para poder asegurar un tránsito accesible y pacífico entre los diferentes participantes del sistema de transporte urbano ya que organiza el paso por etapas y tiempos medidos evitando choques. Claro está que hay que respetarlo, lo que no todos hacen.
En este marco, en el que se pueden agregar muchas situaciones criticables, la pregunta obligada desde hace años es ¿cuáles son las soluciones?
En el Concejo Deliberante el tema fue puesto sobre la mesa de debate en no pocas ocasiones. Hay medidas que alguna vez se adoptaron y hoy son puestas en tela de juicio. Pero, sin duda alguna, la solución a los problemas no pasa por lo que piensan los miembros de este o aquel partido político. Incluso, cuando se afirma que se abrirá debate sobre esta cuestión, es necesario preguntarse en base a qué se debatirá.
De la misma manera, cuando se pide que se coloquen más semáforos, habría que estar seguro que un semáforo en una esquina no pasaría el problema a otra esquina.
Es que la pregunta a realizarse es ¿qué se debe tener en cuenta para adoptar normas que, más allá de las que indica la Ley Nacional de Tránsito y deben respetarse, mejoren la seguridad de circulación en la ciudad?
En más de una oportunidad tuvimos la chance de realizar notas con especialistas en tránsito. ¿No sería prudente consultar a especialistas antes de tomar nuevas medidas?
Pensamos que para hallar una solución definitiva, de fondo y con el menor número posible de errores, seguramente habrá que realizar un profundo estudio de la realidad en lo que a tránsito se refiere y, a partir de esto, los especialistas tendrían que elaborar un proyecto de normas que abarque a toda la ciudad. Es importante saber que alrededor del 80 por ciento de los accidentes de tránsito ocurren en las ciudades, no en las rutas.
Estimamos también que el problema va más allá de donde se estaciona, de qué manera se lo hace, donde se colocan semáforos, cual será la dirección de cada calle, etc.
El problema del tránsito no es sólo de Chajarí, ya que sabido es que muchas ciudades deben adecuar las normas en la medida que el parque automotor crece. Pero para adecuar las normas, creemos que es menester solicitar opinión a profesionales en el tema.
A un enfermo no se lo cura con sentido común, sino con conocimientos que permitan saber cuales son los remedios para el caso. Lo mismo sucede con el tránsito.

