Cuando los colonos de Alcorta gritaron ¡basta!

“Estos hombres de campo ya no luchan para sí, sino por sus hogares y por sus hijos, para que tengan la seguridad de un futuro de la que ellos carecen. Estar a su lado en esta hora debería ser la posición de todo argentino”. Tal lo manifestado por el Dr. Francisco Netri, italiano, nacido en Albano, Lucania, el 2 de abril de 1873. A los 5 años quedó huérfano de padre y fue su hermano José quien se hizo cargo de sus estudios. En Nápoles se recibió de abogado con las mejores calificaciones. Allí mismo comenzó a ejercer su profesión. Vino a la Argentina. En Rosario vivían su madre y sus cinco hermanos.

Netri manifestó lo expuesto hace 110 años, más precisamente lo hizo el 25 de junio de 1912, cuando se produjo la huelga agraria en Alcorta, provincia de Santa Fe, que dio en llamarse “El grito de Alcorta”.

Aquella huelga no se inició casualmente, sino debido a lo que debían soportar los colonos de la región, quienes eran atropellados y explotados por los terratenientes insensibles a los padecimientos de las mujeres y de los hijos de éstos, poco menos que esclavos, los que fueron encarcelados luego de una más que justificada protesta.

De manera que es muy entendible los dichos de Netri que, convengamos, valen repetir: “Estos hombres de campo ya no luchan para si, sino por sus hogares y por sus hijos, para que tengan la seguridad de un futuro de la que ellos carecen. Estar a su lado en esta hora debería ser la posición de todo argentino”.

Los colonos, al no tener conocimientos legales y tampoco asesoramiento en este tema, como era común en la época, recurrieron al cura del pueblo, quien pidió a las autoridades que liberen a los trabajadores, pero no obtuvo respuesta satisfactoria. El sacerdote se dirigió entonces a su hermano que era abogado. Fue así que los hermanos Netri, José (el sacerdote) y Francisco (el abogado), encabezaron una lucha que plantó una bandera innegable en la defensa de las libertades civiles y los derechos de aquellos trabajadores que habían sido encarcelados por reclamar condiciones más dignas de vida para sus familias.

El Dr. Netri se puso en contacto con los terratenientes, pero como era de esperar, éstos no querían escuchar razones de ninguna índole, negándose a conceder rebajas en los arrendamientos y aparcerías. Planteadas las cosas de esta manera, Netri alentó a los colonos a resistir y continuar con la huelga.

Datos importantes

Hay que recordar que a fines del siglo XIX se había logrado la inserción de nuestra economía en la división internacional del trabajo. Los terratenientes disfrutaban una opulencia similar a la de las clases dirigentes europeas. Claro que las mayorías se encontraban sistemáticamente excluidas de estos beneficios.
Se aplicaba entonces el “gobernar es poblar”, por eso llegaron más de tres millones de inmigrantes. La mayoría de ellos, agricultores. Estos hombres llevaron la frontera agrícola de algo más de dos millones de hectáreas en 1888 a veinte millones de hectáreas en 1912.

La tremenda incorporación de mano de obra se realizó mediante leoninos contratos de arrendamientos a favor de la oligarquía terrateniente. Un dato que no es menor: esos terratenientes recibieron las tierras de quienes habían gobernado el país desde la independencia hasta la conquista del desierto.

Los contratos de arrendamiento eran sin ninguna duda un acuerdo de explotación. Por ejemplo, el costo del arrendamiento era desmesurado, se imponía la obligación de comprar los insumos y herramientas a los arrendadores a precios exorbitantes y de venderles lo producido a valores muy inferiores de los que realmente tenían. Se trabajaba de sol a sol, pero los que día a día se enriquecían más y más, eran los mismos: los dueños de la tierra. La cosecha de 1912 fue formidable, lo que sirvió para demostrar que a pesar de ella, nada quedaba en los bolsillos de los chacareros.

La huelga

La huelga estalló el 25 de junio de 1912 en la Sociedad Italiana de Alcorta, pero rápidamente se propagó a la región. Paralizó a más de 100.000 agricultores. El objetivo era la modificación de los contratos de arrendamientos, lo que se logró luego de una larga lucha. En tanto, el Dr. Netri pagó el hecho con su vida al caer ante las balas asesinas de los que no tenían interés alguno de compartir uno solo de los beneficios que ostentaban social y económicamente. Netri tenía sólo 43 años, una joven esposa y 5 hijos.

El resultado directo fue la fundación de la Federación Agraria Argentina, que hasta el día de hoy es la herramienta que debe servir a pequeños y medianos productores a fin de mejorar sus condiciones de vida y acceder a la propiedad de la tierra.

El Grito de Alcorta no modificó de raíz la estructura agraria, pero creó las condiciones para que los gobiernos populares, que a partir de 1916 llegaron al poder, permitieran una gradual democratización de la propiedad.
Si bien existe un precedente en La Pampa (Macachín y Trenel) reprimido duramente, ésta es considerada la primera huelga agraria argentina por su repercusión y proyección regional y nacional.

Hoy a más de un siglo de aquél grito santafesino, por varios motivos la lucha continúa.