Alejo Peyret en la calera Espiro, por Roberto Romani

En Serres Castet, Francia, nació Alejo Peyret, el 11 de diciembre de 1826. Respiró como mi abuelo materno la brisa de Los Pirineos, formándose en las aulas del Colegio Real de Pau y posteriormente en París, donde se adhirió a los principios republicanos y a la libertad de pensamiento.

Llevó adelante las cátedras de Francés e Historia de las Instituciones Libres en el Colegio del Uruguay, por invitación del doctor Alberto Larroque, quién el 10 de junio de 1855 escribía al general Urquiza: “Es indudable que sus servicios serían de suma utilidad a este Colegio. Es francés y hombre de letras; el viento de la revolución lo ha arrojado de su patria, y su decisión pronunciada a los principios democráticos no podrá menos de inspirar verdadera simpatía en vuestro corazón”.

Con la llegada a la Calera Espiro de los suizos, del Cantón de Valais; franceses, de Alta Saboya, e italianos, de Piamonte, y la fundación de la Colonia San José, el 2 de julio de 1857, Peyret asume la responsabilidad de su administración.

Inmigrante colonizador

Sara Elena Bruchez afirma que “El éxito de la Colonia y la prosperidad de Colón, su puerto natural, se debieron a la acción mancomunada de Urquiza y Peyret”, mientras que Ana María Barreto sostiene que “Peyret fue un inmigrante colonizador. Esa doble perspectiva y largos años al frente de la administración de la Colonia le confirieron la autoridad necesaria para opinar con sobrado fundamento sobre la temática de la inmigración y colonización”.

Se casó con Josefa de Acosta. Tuvieron dos hijos: Nieves y Luis Alejo. Luego nació Alfonsina, hija de Celerina Pinget.

Dictó cátedras de Francés en la Universidad de Buenos Aires y fue inspector general de Tierras y Colonias de la República Argentina, mientras apuntalaba a las nuevas generaciones: “La juventud es la esperanza de la patria, la primavera de la vida. Le tocará concluir la obra de sus padres y de sus abuelos, los que fundaron la independencia nacional y de los que dieron al país una constitución republicana”.

Publicó Emigración y Colonización: la Colonia San José, Cartas sobre Misiones, Una visita a las colonias de la República Argentina y La evolución del cristianismo.

Su exalumno, Martín Torino, asegura que fue “uno de los más brillantes padres intelectuales de la juventud argentina, y en especial de la juventud entrerriana”.

Alejo Peyret murió en Buenos Aires, el 27 de agosto de 1902. Sus cenizas descansan en el cementerio de San José desde el 26 de noviembre de 1995, “rodeadas por las tumbas de aquellos hombres que inmortalizaron la epopeya de la inmigración”, como expresa la querida historiadora Celia Vernaz.

Luis Alberto Salvarezza, clausura bellamente esta evocación, en nombre de todas las generaciones agradecidas: “Administró una geografía de esperanzas, intercambió cicatrices por una espiga, indagó en nuestro ser diciéndose extranjero, dictó lecciones por una sonrisa de progreso, acarició la semilla del silencio para que gritase desde el fruto, y el mediodía tuvo aroma a pan, a balbuceo, a sazón, y el dolor fue otro estremecimiento, alado sudor, ave o cielo sin barrotes. Canto nuevo”.

Roberto Romani